EDUCACION VS MERCADO LABORAL

 

 

 

Debemos partir de la premisa que en el mercado laboral venezolano no hay desempleados.

Solo personas que no quieren trabajar, que dan problemas en el lugar del trabajo, que no se adaptan a los requerimientos de cantidad y calidad de las empresas y que no reúnen las calificaciones mínimas del mercado laboral actual

Las estadísticas se refieren a personas  desempleadas. Alrededor de 12.5-15% . Son las personas que han trabajado en alguna empresa de servicios, fabrica, tiendas y dependencias del gobierno y quedaron cesantes.

Debemos estar muy claros que los trabajadores más eficientes, más talentosos y creativos, más tranquilos y que no crean problemas, siguen empleados. Ningún patrono, gerente, director o presidente de empresa prescinde de los servicios de una persona eficiente, inclusive en tiempos de crisis.

Solo los problemáticos, los conflictivos, los que tienen  bajo rendimiento y baja calidad en el trabajo  son los eliminados de cada empresa o compañía. En la gran mayoría, con pocas excepciones, son los que alargan las inmensas colas diarias en las Inspectorias del Trabajo, para pedir amparo a una ley que santifica la baja productividad.

Los verdaderos trabajadores eficientes siguen laborando en las empresas, que los aprecian en todo lo que hacen. Los patronos cuidan a estos trabajadores como unos activos de gran valor. En mas de 12 años en Venezuela, no conozco ningún patrono que ha "botado” algún trabajador eficiente, tranquilo y que no genera problemas, por mas que aguda sea la crisis social y económica. Conozco empresas que han hecho una reducción en sus nóminas, llegando de 25 empleados a solo 2, conservando a los  mas eficientes y emprendedores.

Pero si cada uno hace ajustes en su empresa en tiempos de crisis, los primeros que salen son los problemáticos, los inadaptados, los de bajo rendimiento. Es una verdadera selección natural.

Solamente los mejores seguirán dentro del sistema laboral. Solo los más eficientes, los más instruidos, enérgicos, y los que les gustan lo que hacen y aman a su trabajo seguirán empleados, gozaran de altos sueldos y remuneraciones y tendrán mejores condiciones de vida.

Cada día el mercado laboral venezolano se vuelve más sofisticado: se buscan personas con instrucción universitaria, que hablen idiomas, con capacidad de gerenciar proyectos. Hay fabricas que aceptan como obreros de líneas solo a bachilleres, como nivel de entrada. Para un gerente de marca (producto)  de una nacional-transnacional, debes tener un grado universitario, un postgrado en IESA y hablar mínimo otro idioma. Para trabajar en un banco extranjero, debes ser universitario, hablar un idioma extranjero y tener gusto en vestirse y buenas maneras. Ninguno de ellos pisan un inspectoría de trabajo. Ellos pasan de un trabajo a otro siendo “robados” por otra empresa que les ofrece mejores salarios,  condiciones de trabajo y atractivos “paquetes” anuales. Hay una verdadera lucha para ellos. La diferencia entre la educación publica y privada es inmensa. Madres embarazadas están buscando cupos en los colegios privados y los reciben dentro de 4-5 años......con este déficit de cupo en colegios privados y falta de calidad de los colegios públicos, será difícil preparar a una masa critica de trabajadores para el tercer milenio.

Pero nadie lucha con los que hacen las filas en las Inspectorías de trabajo. Solo los inspectores que intentan de administrar una justicia laboral dentro de un total caos  e inimaginables historias. Su trabajo (de los inspectores) es difícil e ingrato y con un contenido tranquilizador para la economía.

Sin un sistema de educación de primera, que puede preparar a los operarios de las sofisticadas maquinarias industriales del futuro, de los diseñadores por computadoras, de los que ofrecen servicios de valor agregado, será difícil para la industria venezolana adaptarse a las altas exigencias del tercer milenio. Hace veinte años, en Rumania, en un país que estaba entonces bajo comunismo, la educación mínima para ingresar al mercado laboral era ser bachiller: con dos opciones, industrial y servicios. La total indiferencia hacia el sistema educacional venezolano es una inmensa bomba de tiempo. Que importa que el mercado laboral venezolano es muy joven, con un promedio de 60% de su población que esta bajo 20 años de edad. Si no reciben “the right education”, inclusive navegando en un mar de petróleo, no ayudara  nada. Es un largo proceso, que debe empezar ahora para terminar en unos 10-15 años que preparara a los técnicos venezolanos que competirán en un mundo totalmente globalizado.

Creo que una educación de calidad es la única salida de Venezuela al tercer milenio. La capacitación del mercado laboral venezolano es la solución hacia la eliminación del desempleo. Inmigración controlada de artesanos, técnicos, ingenieros, doctores, artistas y profesores desde Europa del Este o de otros lugares, será una alternativa por ser estudiada y que podrá elevar la calidad del mercado laboral nacional. Se puede aprender del ejemplo de Canadá, Australia, y Estados Unidos (al principio de siglo XX).

Veras con dificultad a un país tropical dentro del cerrado club de los países del primer mundo industrializados. La mayoría de los países industrializados son los que tienen 4 estaciones. El rigor del invierno crea un especial respeto hacia la consistencia y la calidad del trabajo. Un clima cálido y un rico país crea facilísimo natural. No es el mismo vivir en Suecia o Noruega o en Panamá, Colombia, Venezuela, Costa Rica o Guayana.

Debemos vencer y salir del circulo vicioso en que estamos y tener a los  recursos naturales  y a la privilegiada posición geográfica de Venezuela como nuestros aliados. Con la adecuada infraestructura y con un instruido mercado laboral,  Caracas, debía ser como Miami, en importancia económica y estratégica para el continente  Sur Americano  (porque ya estamos al par en criminalidad).

Las correctas decisiones del nuevo Gobierno que será electo el 03 de Diciembre de 1998, dictaran la futura posición del país en el continente, su evolución social y económica, y si será justa y acertada, a lo mejor podrá poner a Venezuela en el camino hacia el primer Mundo, donde merecemos estar.

 

 

Ing. Hedi Enghelberg

Comentarista

Hedi@enghelberg.com

 

Todos los derechos reservados, Caracas, 1998